Tres universidades mexicanas unen conocimientos de física, nanotecnología y medicina para desarrollar una tecnología que podría contribuir a detectar el cáncer de mama antes de que el tumor sea palpable. El proyecto reúne a especialistas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, el ITESO y la Universidad Iberoamericana León, con el objetivo de explorar una alternativa de diagnóstico potencialmente menos invasiva y accesible.

La investigación, respaldada por el Sistema Universitario Jesuita, busca identificar señales moleculares asociadas con la enfermedad mediante sensores fotónicos que analizan cómo interactúa la luz con muestras biológicas.

¿Cómo funcionaría el sensor?

El dispositivo utiliza estructuras de materiales a escala nanométrica y técnicas ópticas para estudiar propiedades de muestras biológicas, como el plasma sanguíneo. A partir de los patrones obtenidos, el equipo busca reconocer diferencias moleculares que puedan relacionarse con la presencia de cáncer de mama.

La colaboración distribuye el trabajo entre las tres instituciones: Gesuri Morales Luna, de la IBERO Ciudad de México, coordina el componente óptico; Edgar Briones Hernández, del ITESO, trabaja en el área de materiales; y Luis Adolfo Torres González, de la IBERO León, participa en el componente médico y el análisis de muestras.

La intención es investigar si esta tecnología puede ofrecer información útil para el diagnóstico y, a futuro, contribuir al desarrollo de herramientas menos invasivas que algunas técnicas actuales.

Dos años de pruebas antes de una posible aplicación médica

El equipo contempla dos años de trabajo experimental para evaluar el funcionamiento del sensor, analizar los resultados y compararlos con métodos de detección existentes. También se desarrollan herramientas de análisis de datos para identificar patrones que puedan ayudar a distinguir las muestras estudiadas.

Sin embargo, hay una diferencia importante entre desarrollar un sensor y contar con una prueba médica validada. Actualmente, el proyecto continúa en fase de investigación: todavía deben comprobarse su precisión, confiabilidad y utilidad clínica antes de considerar su aplicación en hospitales o servicios de salud.

Una investigación ante un problema de salud pública

La iniciativa busca responder a la necesidad de mejorar la detección oportuna del cáncer de mama en México. Según cifras preliminares del INEGI citadas por la IBERO, durante 2024 se registraron 8 mil 451 defunciones por esta enfermedad en el país.

Si las pruebas experimentales ofrecen resultados favorables y las evaluaciones posteriores respaldan su uso, la tecnología podría abrir nuevas posibilidades para el diagnóstico. Por ahora, su principal avance es la investigación conjunta de las tres universidades, que busca convertir conocimientos científicos en una herramienta con potencial beneficio social.

Este desarrollo no sustituye los estudios médicos disponibles ni debe considerarse una prueba que ya pueda solicitarse en clínicas. Su posible uso dependerá de los resultados y de las validaciones necesarias.

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